Isla "Viperina": ¿Maldición o bendición?
Comunicado 6 para el "Explorador 20"
Querid@ explorador/a: ¿Cómo te encuentras? ¿Qué tal el ejercicio de memoria en la isla Aricept? Espero que bien. A veces recordar no es fácil pero, si lo piensas bien, solo quien recuerda su pasado va construyendo su identidad. Y una persona que se olvida de sus raíces, tiene un problemón a la hora de responder a esta cuestión: ¿Quién soy?
Al que espero que no se le haya olvidado el camino hacia la nueva isla es a Celemín. Me ha dicho este estupendo barquero que le caes muy bien, eres "buena onda" - dice.
La verdad es que el Sr. Celemín tiene grandes cualidades pero una de ellas, la que más me impresiona a mí, es que nunca le he oído hablar mal de nadie. Este tipo de personas es una "especie en peligro de extinción". Y eso que el Sr. Celemín ha llevado en su barca a cientos de personas y, además, ha conocido la isla a la que ahora mismo te diriges: "Viperina".

No sé si sabes que se suele hablar de "lengua viperina" - que procede de la víbora- para referirse a las personas que hablan mal de los demás, buscan hacer daño con lo que expresan, dicen cosas hirientes, crueles y malintencionadas. Tener una lengua viperina está directamente relacionado con el vilipendio, el engaño, la calumnia y los chismes.
Esta tentación está ampliamente extendida y los confesionarios seguro que han escuchado infinidad de veces confesiones sobre este fallo. Un amigo cardenal que vive en el Vaticano dice que su mayor condena podría ser conocer lo que han escuchado las paredes de algunas salas del Vaticano. Pero también se podría decir esto mismo de las salas de las oficinas diocesanas, salas de Consejos de congregaciones, pasillo de los colegios... y ¿nuestra propia casa? Así es. Bajo rostros dóciles y sonrisas dulces, hay también lenguas afiladas... y en este caso, te confieso, que lo digo también por mí. Ojalá pudiera ser más fuerte en este punto.
Otro buen amigo me comentó un día que las personas que hablamos mal de los demás estamos reflejando una carencia de autoestima que intentamos paliar rebajando a los demás. Las personas que se quieren, que se conocen, que saben de sus límites y de sus dones... ¿qué necesidad tienen de hablar mal de otros? ¡Ninguna!
Y otro tercer amigo me dijo una frases estupenda que tengo apuntada en mi diario: Dios nos dio dos oídos y una sola boca para escuchar dos veces más de lo que hablamos. Por tanto, amig@ explorador/a, hoy no lo vas a tener nada fácil: ¿serás capaz de pasar el día entero sin hablar mal de nadie? Incluso... ¿hablando bien? Date cuenta que "maldecir" significa "hablar mal" y bendecir "hablar bien". Ojalá nuestra lengua bendiga y cese de maldecir. ¿Aceptas el reto? Mucho ánimo y ¡EUNTES! Antonio Explorer
Propuesta orante
Paso 1. Buscamos un lugar tranquilo e intentamos serenarnos... respiramos hondo para poder sentir nuestra respiración... y hacernos conscientes de la Presencia de Dios en nuestra vida, aquí y ahora.
Paso 2. Escucha o lee la siguiente parábola sobre las consecuencias de nuestras calumnias:
Paso 3. Intenta bendecir a Dios por 10 cosas/personas que ahora mismo hay a tu alrededor y, ¡¡atención!! Intenta hablar bien a Dios de una persona que ahora mismo tienes "atragantada", "cruzada", "indigesta". ¿Podrás?
Paso 4. Plegaria final (Benedictus). Disfruta de esta preciosa bendición que sale de tantos cristianos de todo el mundo cada mañana cuando rezan Laudes.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos Profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
