
Isla “Marta Marta”
¿Dios o en las cosas de Dios?
Comunicado 8 para el "Explorador 20"
Querid@ explorador/a:
¿Qué tal por la isla "Humo"? ¿Pudiste experimentar cómo aquella chimenea impresionante de "humo" al final no era nada más que vapor de agua? Es cierto que ahora tendrás toda la ropa húmeda y en la próxima isla tendrás que ir a una lavandería para intentar que se seque. Además, un "pajarito" (llamado Celemín) me ha comentado que llevas ya un tiempo sin ducharte muy apropiadamente y que tu desodorante "Eau de Explorer nº5" no es de muy buena calidad.
El caso es que cuando llegues a la próxima isla, "Marta Marta", encontrarás mucha gente trabajando y seguramente te podrán ayudar con tu ropa y ya, de paso, si compras algo de colonia, crema y un cepillo o peine, genial... porque como sigas así, aunque concluyas con éxito esta aventura, no sé si te abrirán la puerta de tu casa.
Pero, como te digo, lo bueno de esta isla es que no verás a nadie descansar, todo el día trabajando, de un lado a otro... aunque no siempre sean especialmente eficaces. Pero desde pequeños los "martianos" fueron educados en el hacer y hacer y hacer... de tal modo que llegan incluso a sentirse culpables cuando descansan o no hacen nada productivo. Como si descansar, pasear, tomarse un café o un mate con unos amigos, contar chistes... no fuera productivo.

Pero hay algo más raro todavía: los creyentes de esta isla han diseñado una estructura eclesial en la que están todo el tiempo ocupados en cosas buenas que dicen que son de Dios, pero les cuesta disfrutarlas y se "queman", como si Dios no estuviera en ellas. Vamos, que están en las cosas de Dios pero sin Dios.
¿Te imaginás que Jesús está en tu casa y vos te ponés a limpiar, hacer la comida, a poner lavadoras... y no le hacés caso a Jesús, ni un ratito? Pues eso ya pasó hace tiempo y el mismo Jesús tuvo que decir a esa persona: "Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan..."

Pues nada más por ahora: tu misión será vivir con la suficiente consciencia de estar en los brazos de Dios, ya sea que estés comprando, hablando con un paisano, haciendo silencio orante, enviado un mensaje por el móvil...
Ahí, en cada cosa, está Dios... también mientras leés estas palabras. ¿No lo notás?
Mucho ánimo y ¡EUNTES! Antonio Explorer
Propuesta orante
Paso 1. Silenciamos nuestro interior por medio de la respiración y haciendo un acto de fe en su Presencia aquí y ahora. Podemos hacer la señal de la cruz u otro gesto que sea significativo para nosotros.
Paso 2. Lectura del evangelio según san Lucas (Lc 10, 38-42):
En aquel tiempo entró Jesús en un poblado, y una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra.
Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: "Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todos los quehaceres? Dile que me ayude".
El Señor le respondió: Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará.
Paso 3. Reflexión
En ocasiones nos situamos rápidamente en el evangelio como "Martas" o "Marías". Y, normalmente, nos situamos como "Martas" porque solemos vivir con cierto estrés y con rapidez. Te proponemos que sientas que Marta y María son dos dimensiones de tu misma persona y que, a veces, algunas situaciones las vives como Marta (¿cuáles?) y otras como María (¿cuáles?); hoy hay momentos del día o de la semana o del año en el que eres más Marta y otros más María. Toma conciencia de ello. Por cierto, ¿podrían llegar a algún tipo de reconciliación tu Marta y tu María interiores? Piénsalo a la luz del Señor.
Paso 4. Canta esta canción de una única frase: "El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa". Se trata de una canción de Taizé que da en la clave: el amor purifica nuestra acción y evita el "quemarse" porque nos vemos.
Paso 5. Plegaria final
"Marta, Marta", - me repites una y otra vez.
Y yo te digo: "Espera, Señor, ahora en cuanto acabe te presto atención, porque me estoy desviviendo en asuntos muy buenos, asuntos tuyos."
"Marta, Marta", - me insistes.
Y yo te digo: "Espera, Señor, hago una llamada más, envío este Whatsapp urgente, hago algo para cenar y, en unos minutos, soy todo tuy@"
"Marta, Marta", - me suspiras: "¿Acaso no te das cuenta que tú ya eres mí@ y yo tuyo? Simplemente quería que lo supieras y que disfrutaras de la vida, del silencio, de la actividad desde el gozo de sabernos en alianza. Pero seguiré esperando a que te des cuenta y seas feliz por esto y no por las muchas cosas que llevas entre manos".
Y yo te digo: "Espera, Señor, que no te he escuchado. ¿Qué decías? Es que estaba poniendo una lavadora y viendo un vídeo viral que me ha llegado".
"Marta, Marta" - y callas... pero sigues a mi lado.
