
Celebración EN CASA Fiesta de la TRINIDAD
1. Podemos preparar la celebración con los más chicos viendo este videíto:
Sábado a la tarde o DOMINGO
Preparamos nuestro ALTAR FAMILIAR, por ejemplo, en la mesa del comedor: un mantel, una cruz, una vela encendida, una imagen de la Virgen, el NUEVO TESTAMENTO...
2. Reflexión previa 1. Un Dios Grande e Inagotable
Con alegría y gratitud celebramos hoy la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Cuando pensamos en el misterio que hoy veneramos, la cuestión no es tanto: quién es Dios, sino -como la misma Escritura nos dice-: quién es Dios para nosotros.Y la Biblia, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento, responde de varias maneras: Dios es un misterio de amor. Dios nos ama.
2. Dios Se Llama Amor
2. Todos alrededor de la mesa cantamos:
3. Hacemos la SEÑAL DE LA CRUZ y alabamos a Dios como en la Misa...
Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Gloria al Padre creador que con gran amor nos ha hecho dueños de la creación.
Gloria al Padre creador que con gran amor nos ha hecho dueños de la creación.
Gloria a Jesucristo Rey, nuestro Redentor, que para salvarnos en la cruz murió.
Gloria a Jesucristo Rey, nuestro Redentor, que para salvarnos en la cruz murió.
Gloria al Espíritu, que con su calor, nos hace testigos del Amor de Dios.
Gloria al Espíritu, que con su calor, nos hace testigos del Amor de Dios..
4. Pidamos al Dios de ternura y amor que nos perdone por no haber respondido a su amor. (Pausa)
Señor Jesús, rostro visible del Padre, en vos vemos reflejado el amor de Dios:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, que nos traés la PAZ del Padre para todo el mundo:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, vida y unidad nuestra, por el Espíritu derramado en nosotros:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
5. Pidamos ahora a nuestro Dios que su Espíritu nos mueva a responder fielmente a su amor. (Pausa)
Señor y Padre nuestro, somos demasiado limitados para entenderte, pero sabemos que Vos te preocupás por nosotros y vinculaste nuestro destino al tuyo. Gracias por amarnos y por estar a nuestro lado en nuestras tristezas y alegrías.
Gracias por darnos a Jesús para librarnos de nuestros pecados y traernos vida, confianza y felicidad.
Gracias por tu Espíritu que nos alienta a caminar por el Camino de la vida verdadera.
Animá siempre nuestros corazones y disponé nuestro espíritu para recibir todo tu amor y responder a él creciendo cada día en CARIDAD FRATERNA Y SOLIDARIA.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. R/ Amén.
6. Seguimos con los oídos, la mente y el corazón, la CATEQUESIS del P. Justino.
7. Podemos rezar alguna de las siguientes oraciones, preparadas especialmente para este tiempo de pandemia.

Invocación del Papa Francisco a San José
Protege, Santo Custodio, este país nuestro. Ilumina a los responsables del bien común, para que ellos sepan - como tú - cuidar a las personas a quienes se les confía su responsabilidad.
Da la inteligencia de la ciencia a quienes buscan los medios adecuados para la salud y el bienestar físico de los hermanos.
Apoya a quienes se sacrifican por los necesitados: los voluntarios, enfermeros, médicos, que están a la vanguardia del tratamiento de los enfermos, incluso a costa de su propia seguridad.
Bendice, San José, la Iglesia: a partir de sus ministros, conviértela en un signo e instrumento de tu luz y tu bondad.
Acompaña, San José, a las familias: con tu silencio de oración, construye armonía entre padres e hijos, especialmente en los más pequeños.
Preserva a los ancianos de la soledad: asegura que ninguno sea dejado en la desesperación por el abandono y el desánimo.
Consuela a los más frágiles, alienta a los que flaquean, intercede por los pobres. Con la Virgen Madre, suplica al Señor que libere al mundo de cualquier forma de pandemia. Amén.

Invocación a la protección de San José Gabriel del Rosario Brochero
Señor, de quien procede todo don perfecto, Vos esclareciste a San José Gabriel del Rosario, por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concede con su intercesión, la gracia que te pedimos: por su entrega en la asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba, te pedimos por nuestra Patria y el mundo entero, líbranos de la actual pandemia y de todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
8. Para meditar durante la semana: Juan 3, 16-18
¿Cómo se comunicaba Jesús con Dios?, ¿qué sentimientos despertaba en su corazón?, ¿cómo le experimentaba día a día? Una cuidadosa investigación lleva a una doble conclusión: Jesús le sentía a Dios como Padre, y lo vivía todo impulsado por su Espíritu.
Jesús se sentía «hijo querido» de Dios. Siempre que se comunica con él, lo llama Padre. No le sale otra palabra. Para él, Dios no es el «Santo» del que hablan todos, sino el «Compasivo». No habita en el Templo acogiendo sólo a los de corazón limpio y manos inocentes. Jesús lo ve llenando la creación entera, sin excluir a nadie de su amor compasivo. Cada mañana disfruta porque Dios hace salir su sol sobre buenos y malos.
Ese Padre tiene un gran proyecto en su corazón: hacer de la tierra una casa habitable. Jesús no duda. Dios no descansará hasta ver a sus hijos e hijas disfrutando juntos de una fiesta final. Nadie lo podrá impedir: ni la crueldad de la muerte ni la injusticia de los hombres. Como nadie puede impedir que llegue la primavera y lo llene todo de vida.
Jesús vive lleno de Dios, y movido por su Espíritu, sólo se dedica a una cosa : hacer un mundo más humano para todos. Todos han de conocer la Buena Noticia, sobre todo los que menos se lo esperan: los pecadores y los despreciados. Dios no da a nadie por perdido. A todos busca, a todos llama. No vive controlando a sus hijos, sino abriendo a cada uno caminos hacia una vida más humana. Quien escucha hasta el fondo su propio corazón, le está escuchando a él.
Ese Espíritu le empuja a Jesús hacia los que más sufren. Es normal, pues ve grabados en el corazón de Dios los nombres de los más solos y desgraciados. Los que para nosotros no son nadie, ésos son precisamente los predilectos de Dios. Jesús sabía que a ese Dios no le entienden los grandes sino los pequeños. Su amor lo descubren quienes le buscan porque no tienen a nadie que enjugue sus lágrimas.
La mejor manera de creer en el Dios trinitario no es tratar de entender las explicaciones de los teólogos, sino seguir los pasos de Jesús que vivió como Hijo querido de un Dios Padre y que, movido por su Espíritu, se dedicó a hacer un mundo más amable para todos. Es bueno recordarlo hoy que celebramos la fiesta de Dios.