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27º domingo DA - Preparamos la celebración EN CASA
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Si este fin de semana no pueden participar en la celebración de la Misa, los invitamos a VIVIR EN FAMILIA unos momentos de ORACIÓN y ESCUCHA DE LA PALABRA DE DIOS siguiendo esta GUÍA...
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1. Nuestro Obispo GABRIEL nos ha escrito una carta... El Padre EZEQUIEL nos la presenta...
1- *DOMINGO: Día del Señor
La Iglesia en su catequesis nos ha enseñado siempre que el DOMINGO es el Día del Señor, es la Pascua de la semana. En este día celebramos que Jesús ha muerto y resucitado para darnos vida como contemplamos en los relatos pascuales del Señor (cf. Mt 28,1-10; Mc 16,1-8; Lc 24,1-12; Jn 20,1-9).
En cada Misa, que es sacrificio y banquete, el Señor se entrega para salvarnos. La resurrección del Señor, el DOMINGO de Pascua, se hace presente en la celebración de cada DOMINGO como el centro de nuestra semana. Por eso, nuestra fe cristiana católica, siempre nos recuerda que la Eucaristía es fuente y culmen de la vida de la Iglesia. Es el Sacramento del amor y de la vida. Todas las actividades y servicios de los discípulos misioneros del Señor parten y tienden a la Eucaristía. Desde el encuentro con el Señor y la comunidad en la Misa DOMINICAL, se nutre y fortalece la evangelización, la catequesis y la caridad en el servicio a todos los hermanos, especialmente a los más necesitados, pobres, enfermos, débiles y sufrientes.
Fortalecidos por el regalo enorme de la Eucaristía, como presencia real del Señor Resucitado que se celebra con la comunidad eclesial cada DOMINGO, tenemos que motivar la participación activa de todos los fieles en esta segunda fase de la pandemia.
¡Que en cada comunidad podamos volver a entonar juntos:
¡Que podamos cantar como verdaderos hermanos: Celebraremos contigo Señor, una fiesta de nueva alianza... y
SUENEN CAMPANAS, SUENEN TAMBORES
¡Que se escuche en nuestros templos: Este es el Día del Señor, este es el tiempo de la misericordia...! ¡Que el salmo vibre en cada comunidad cuando digamos:
¡Que sepamos compartir el bello himno y alabar a Dios: concédenos la paz y la esperanza de esperar cada noche tu gran día...!
2- ESPERANZA: virtud de nuestro tiempo
En el "tiempo favorable", en el kairós, Dios siempre está presente. Y si Dios está presente la ESPERANZA es posible: en Él ponemos nuestra ESPERANZA (cf. Sal 42,11-12). En medio de la pandemia, que nos ha traspasado y que ha tocado de manera dolorosa los aspectos más sagrados de nuestra vida, los discípulos de Jesús somos animados por el Espíritu a ser profetas de ESPERANZA (cf. Rom 15,13). La ESPERANZA es la virtud que nos mantiene en pie porque siempre descubre la presencia de Dios al final y a lo largo de la vida y, por eso nos da ánimo para continuar el camino (cf. Rom 5,1-5). La esperanza nos invita a descubrir que todo contribuye para el bien de los que aman a Dios. La celebración de la Eucaristía dominical, como centro de nuestra semana, se transforma también en sacramento de la ESPERANZA en cuanto que somos alimentados por el mismo Señor para vivir en ESPERANZA y ser testigos de ESPERANZA...
¡Que podamos gestionar nuestro futuro en clave de ESPERANZA y así cantemos en nuestras comunidades:
¡Que entonemos a Cristo, juntos y a viva voz: Vos sos la vida, vos sos la paz, vos sos nuestra ESPERANZA... y también una ESPERANZA nos llena de alegría, presencia que el Señor prometió... !
¡Que con corazón misionero digamos: Si el mundo se ve apagado y se siente abandonado, es porque allí en el fondo reclama la ESPERANZA en Jesús resucitado, que nos viene a cobijar para volver a empezar...! ¡Pidámosle con confianza a María, nuestra madre:
3- RENOVACIÓN: actitud ante la vida
El Evangelio no cambia pero necesita sí o sí ser inculturado RENOVANDO los formatos de presentación para que sea realmente comprensible a las personas de nuestro tiempo. ¡Seamos creativos para anunciar el Evangelio!
¡Que más allá de nuestras edades cronológicas, todos podamos decir con alma misionera: Señor, toma mi vida nueva... y déjame nacer de NUEVO, oh, Señor...! ¡Que entonemos decididos en toda la Diócesis: Celebraremos contigo, Señor; RENUEVA nuestra esperanza... porque somos un NUEVO pueblo soñando un mundo distinto...!
¡Recordemos cantando que el Espíritu nos da fuerzas para andar, RENOVADOS en tu amor... y que por su unción entre nosotros se irá escribiendo, la historia cierta del NUEVO reino...! ¡En el camino de la RENOVACIÓN sabemos que un mandamiento NUEVO nos da el Señor y por eso podemos decir que...
¡Que sepamos ser comunidades renovadas, que por la audacia del Espíritu, recibiendo la fuerza de Dios en el Domingo celebrado en comunidad y alimentados por la Eucaristía, seamos fieles testigos de esperanza!
2. Escuchemos ahora el EVANGELIO según SAN MATEO, capítulo 28, 1-10
3. Oramos cantando...
4. En no más de 10 minutos... entre mate y mate... podemos "escuchar" TODA LA CARTA DE NUESTRO OBISPO AQUÍ
... y CANTAR lo que nos dice con esta canción...